miércoles, 13 de octubre de 2010

La bici

Dejando de pedalear en la bici
que olvidé cuando abandoné mis años pueblerinos
me dejé volar por el carril bici de Doñana

y siendo capaz de sonreir como ya pensé que no podría
por la plastificación de las cremas hidratantes

supe

que cuando ya no pueda no quiero
que cuando ya no sepa no soy

supe

que queda poco tiempo

que nada es eterno porque no empieza ni acaba
que todo pasa y todo llega

que queda poco

y que no quiero que acabe
ni que continúe así

Pedaleando en una bici en el bosque que soñé modificado

pensé

que qué cerca había estado siempre
y que pronto lo olvidé.

6 comentarios:

Maritza dijo...

Si algo no se alcanzó o no se pudo, todavía queda vida para seguir intentándolo.
(Pero qué bueno es "abandonarse" en la bici)...

Muy buen poema querida Elena.
Mis felicitaciones y mi abrazo feliz.
:)

Larisa dijo...

¿Queda poco tiempo? Vale, pero queda.

(Nunca aprendí a pedalear. Me estrellé contra unos rosales y lo dejé)

Ian Welden dijo...

Hola Elena!
Tu interesante poema me hace pensar que el tiempo en realidad puede ser manipulado a gusto. Engañemos al tiempo para que podamos bicicletear todo lo que queramos.
La vida se lo merece.

Abrazos desde Copenhague,

Ian.

Nómada planetario dijo...

Con entrenamiento y constancia no hay meta que pueda resistirse.
Saludos.

jordim dijo...

Vivir es efímero, y un poco deprimente,a veces.. de lunes a viernes.. y los domingos por la tarde.. casi siempre vaya.

Anónimo dijo...

Las primeras sonrisas de una vida, son involuntarias. Pero están ahí.

Y ahí perduran el resto de nuestras vidas
Siempre tendremos la capacidad de reir,
lo importante, no olvidarlo.

Soñar con bosques modificados, lo deberiamos hacer todos. Y más, cuando se quiere que algo no continue así.

Por eso, me voy a volar a Doñana.
Mejor dejar pasar el tiempo, sin pensar que queda poco.

Bss