sábado, 9 de octubre de 2010

Estulticia la mía

Me he jugado la dignidad al póker,
y la perdí por 600 euros.

La valentía la tenía repetida,
así que cambié uno de los dos cromos en el patio del cole.
Casi pierdo el que me quedaba al subirme a un árbol
del que después no podía bajarme.
Viendo que iba para largo,
pedí una fanta de naranja y un paquete de bocabits.

La ilusión la he guardado en una caja fuerte.
He sufrido varios intentos de robo,
pero pago al seguro un extra anti-butrón.

Las ganas, por una cosa o por otra,
siempre me vienen justas;
así que las he metido
en una cuenta a plazo fijo.

El corazón intenté venderlo,
pero en una casa de empeños me dijeron
que estaba defectuoso
y en otra que estaba en bruto,
así que no me decido.

La mala uva inconmensurable e inasible
que me sale a borbotones con la estulticia
propia y ajena
no me la compran en el mercaillo.
Me pasaré por D'ior.

El asco por la sexualidad perversa
lo regalo a todas horas,
pero no cabe en ningún recipiente
de los que traen los interesados.

La diferencia que me marca con ceniza la frente
se la he soplado a mi sombra en la calle;
pero los coches siempre hacen más viento que yo.

Junto, separo; mezclo y divido.
Y en la lista siempre falta lo importante
y sobra lo obvio.

Estulticia estulticiada...

7 comentarios:

Larisa dijo...

Ni orgullo ni dignidad. No gasto. No hacen más que daño.

¿El corazón? Sí, estuvo en zona cero. Ni un duro me habrían dado por él. Me lo quedé, qué remedio.

Viento. Viento lateral y en ráfagas, el más peligroso.

Está lloviendo y dan 'Los Simpson' en la tele.

Biquiños sin comprensión

Laura Caro dijo...

Eres una persona de principios claros y carácter fuerte; sensible y observadora... la estulticia no tiene nada que ver contigo.
Me gusta mucho lo que escribes, Elena.
¿ Me dejas que copie el enlace de hoy a tu blog en mi facebook?
En el encuentro de Poetas conocí a muchos y creo que les va a gustar.
Un abrazo.

Maritza dijo...

Estulticia o no, te permitió escribir esta poesía que muchos disfrutamos, sin duda alguna.

Besos, Elena, un lindo fin de semana para ti.

Nómada planetario dijo...

Una declaración de principios cargada de ingenio. Si metes en una cuenta naranja toda la imaginación te puedes retirar sine die.
Saludos.

Ian Welden dijo...

Te compro tu corazón supuestamente defectuoso, Elena.
Lo invertiré en la bolsa del comercio para regalarte un millón de corazones alegres y muy activos cuyos tic tacs resonarán por todo el universo.

Ya no más Estulticias!

Abrazos desde copenhague,

Ian.

Anónimo dijo...

Y qué cromito te dieron a cambio del que cambiaste?
Los coches hacen más viento si no vamos montada en el tuyo y Dior es mío, tú te pides otra cosa, chochete.
Ejem...¿estulticiada?...¿puedo confiar en mis dioptrías? como quí no pega que me ría voy a pensar en tus informes prolayísticos y me voy a la cueva a descojonarme.
Beginage

Anónimo dijo...

Recuerda: la ilusión aún la tienes guardada,
aunque siempre falte lo más importante

La diferencia que te marca con ceniza la frente, en parte la pones tú.
No le demos todo el trabajo a Él

Estulticia la mia tambien....
Bss