martes, 28 de septiembre de 2010

Sí. Huí al campo.

Me paro. De pie. En-frente de los árboles.
Los miro uno a uno y nos medimos mutuamente.
Ellos son más.
Nosotros menos.
Me siento.
Me observan
Nos vemos.

Deslizo la mano en la capa de hojas y pinchos.
Toman posiciones anudando raíces.
Dejo que dos dedos se hundan en la tierra,
a los otros tres se sube una araña.
Le digo al oído
que si me cortara por la mitad
el leñador de almas vacantes
verá que faltan dos anillos de vida
que contar;
uno el que regalé, otro el que vendí.
Y una rama del árbol más alejado
me cruza la cara;
a caballo regalado no le mires el diente.

La araña me sususrra
que en la palabra
empieza el olvido,
y me miro en su ojo de buey.

Un árbol grita,
los otros corren.
La araña aprovecha
y pone sus huevos en el hueco.

Ésta es la vida que vendí por ocho patas.
Con lo ganado
aumento el valor
de la que regalé.


Rammstein. Sonne. http://www.youtube.com/watch?v=PHkcxeRaa8g

5 comentarios:

Maritza dijo...

¡Qué hermoooooooooooooooooso,Elena!
Está tan embellecido de metáforas, pleno de imagenes frescas, con un tinte de nostalgia pero no por eso menos bello.
Te felicito de verdad. Lo he disfrutado mucho.

Es una obra de arte,mujer!

Abrazos en este día en que cumplo un año más!
:)

Ian Welden dijo...

No te hbía leído antes, Elena. Es sorpredente tu manera tan perfecta de ir poniendo metáforas, trampitas e imágenes alucinantes en el camino del lector.

Maravilloso poema, me has enseñando.

Abrazos desde dinamarca,

Ian.

Ian Welden dijo...

Hermosísimo y mucha destreza metafótrica, Elena.
Es la primera vez que te leo y me has impresionado mucho.

Gracias por enseñarme.

Abrazo desde Dinamarca hoy maravillosamente llovida.

Ian.

Larisa dijo...

Querida Elena:

Me da que es mentira eso de que tu esencia remite a la nada.

Ahora mismo me gustaría abrazarte, soltarte mi rollo de cuasi treintañera sin carné, invitarte a un ron con Coca-Cola y después hacerte mi muy mejor amiga hasta dejar de respirar. Pero sólo tengo el mundo virtual, y en el mundo virtual te sonrío y te doy las gracias.

GRACIAS.

Un beso con paranoia y sin poesía

Laura Caro dijo...

Tú sí que vales, Elena.
Es una descripción perfecta.
Un abrazo.