domingo, 5 de septiembre de 2010

n-a-d-a


He salido huyendo despavorida y desgreñada
a una carretera llena de baches y repleta de hadas.

El coche pasaba de 110 en curvas anguladas
y yo lo he adelantado escupiéndole hasta que se rompieron las alas.

Sólo lo veía a él porque la velocidad desdibujaba las formas;
he parado en un claro muy oscuro, pero había n-a-d-a.

Me he arrodillado en una manta de hojas y palitos
y me desperté derramándome en cada latido.

Fuí pensando que podría vaciar la vasija que se ahoga,
pero la oscuridad me ha asustado, he decidido robar.

robar paz, robar sosiego, robar ganas y deseo;
dejar a cambio como los mosquitos veneno.

Creí oir una guitarra,creí que cantaba;
fueron aullidos, chillidos de rata.

me he plantado en la carretera
he abierto las piernas para tener más fuerza
he tirado los brazos al aire
los pies han roto el cemento
el grito ha desfigurado mi cara
los pómulos se han resquebrajado
el pelo ha salido ardiendo

He cogido mis ojos con las dos manos
y he mirado dentro.
La vasija sigue llena.
Las palabras desnivelando el centro.

He recogido los trozos que quedan.
Busco un sitio.
Le he preguntado a ratas y hadas.

n-a-d-a


4 comentarios:

Laura Caro dijo...

A veces se tarda mucho y hay que recorrer muchas oscuridades hasta ver la luz.
Un abrazo, Elena.

Caín dijo...

Bona sera, Elena!!!

Como siempre tu poesía tan desconcertante.
Me ha parecido una idea bastante original, aunque tengo que decirte que me ha recordado (no sé si intencionadamente y en ese caso, te garantizo, contarías con tu más acérrimo y devoto seguidor) a una escena-secuencia de película de terror de serie B (coño cuantas "de"!, hoy decididamente no estoy inspirado).
El cripticismo del título, esa n-a-d-a que reaparece en el texto sin resolver la tensión, ni la duda, si bien es cierto que puede entenderse como un recurso lírico (tampoco podría llegar a considerarse una licencia lícita, puesto que no existe indicio de que tú emplees el término al uso, como por ejemplo lo hiciera, con gran acierto [Dios, qué recuerdos!] Michael Ende en su antológica novela, [lo siento pero no me viene a la mente otra referencia])

En fin en cuanto al resto, me gusta mucho, como siempre, el ritmo que imprimes a tus poemas, esos pareados nada convencionales y tan emocionantes en ocasiones.

-Yo he aceptado tu invitación y me estoy tomando un café, espero que tú estés disfrutando del tuyo.

Un beso, ci vediamo dopo!

Elena Lechuga dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maritza dijo...

"He cogido mis ojos con las dos manos
y he mirado dentro.
La vasija sigue llena".

Elena, creo que estos versos le dan el sentido a tu poema.Creo que se mantienen vivos, creo que esperan, creo que piensan...
Creo que cuando se siente N-A-D-A (que al revés es como un comienzo: A-D-A-N) es cuando podemos escucharnos a nosotros mismos y partir de cero...gracias a Dios.