sábado, 28 de agosto de 2010

Añoro lo que no soy, huyo de mi existencia

Añoro una boda con vestido blanco y recepción a lo Sisí.
Pienso todos los días en los hijos que no tuvimos.
Echo de menos un balcón en el que tener una mesa y dos sillas para beber jerez cuando los niños duerman.
Quiero la seguridad de saber que estás, y la certeza de saberme esperada todos los días. Navidades familiares, noches siempre contigo y cama compartida.
Ser parte de un mundo configurado en estructuras.

No quiero añorar las cosas que dejé de vivir por estar contigo.
Pienso en lo atada que me sentiría con hijos, y lo que les haría sufrir cuando mis ansias de volar se interpusieran entre nosotros.
Huyo de días sin palabras porque te fui desconociendo en el proceso.
Relación de rutina diaria es relación tanática, que destruye creatividad y merma capacidad.
Las suegras siempre te odian.
Las estructuras limitan visión en cubículos de diferentes alturas y sólo se puede crecer escalonadamente.

Añoro lo que no tengo y paso por estatus que no elijo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un placer leerte cada día. Un beso. Inma

Elena Lechuga dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Yo añoro los viajes en bus contigo, sobre todo porque no era a trabajar, porque eres aún más brillante cuando estas cabreada y no duermes, porque parecía que todo estaba perdido, porque yo era más lista y tu más temible...qué horror, mejor me pido añorar que ibamos juntas y anacrónicas. Me gustaría enfadarme porque no le pones mi nombre a uno de esos hijos que dices que no vas a tener.

Maritza dijo...

Me atrapaste con tu estilo, mujer.
Maravilloso.

Un abrazo desde Chile.