lunes, 24 de mayo de 2010

Gran cosa es tener una llave; quién no tiene ninguna, es un todo con el resto.

Te limita totalmente, te da la libertad de esclavizarte; un reducto donde vivir, una caja donde guarda… Un espacio que contiene.

Quien no tiene casa, guarda la de sus padres, un diario antiguo, o algo que ya nada guarda. ¿De verdad podemos hablar de alguien que no tenga una?